Capítulo 38

Caminé lentamente con pasos suaves y ligeros, No miraba hacía nada sino que mi mirada iba hacia el suelo de tierra que ensuciaba mis zapatos.

Pronto las manos de Elios me tomaron  por los hombros.

- ¿El pergamino?- dijo casi emocionado.

Expectante fruncio el seño. 

- ¿Dónde está el pergamino?

- Aquí está ... lo encontré.- ¿Encontré que? ¿A mi padre o al pergamino? ¡Tan segura estaba que el me diría que todo es

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