Capítulo 92. ¡¿Quién fue capaz de hacer esto?!
Al día siguiente, Jarl se encuentra sentado en su oficina masajeándose las sienes. No tuvo tiempo siquiera de ir a casa para cambiarse antes de venir a la oficina y el dolor de cabeza lo tiene de muy mal humor. Tiene muchas reuniones pendientes para esta mañana desde muy temprano y eso lo tiene abrumado.
—Toma esto —dice Gabriel dejando una taza grande de café negro frente a él—. Te dije que no era bueno excederse.
—No sigas con eso —gruñe Jarl señalándolo con el dedo—. No eres mi mamá para