Capítulo 33. Está hecho
Una videollamada desesperada por parte de Lizzie pone en alerta a Mauricio. Se levanta bruscamente de la cama y empieza a recorrer su habitación con el teléfono en la mano, aturdido, soñoliento y algo asustado.
—No sé dónde está Katrina, papá —ella llora desesperada mientras intenta explicar a su padre lo que pasó—. Ya la busqué por todo el bosque, también el omega que nos acompañó lo está haciendo, pero no hemos dado con ella. Me temo que algo malo le pasó.
Mauricio se queda callado sin saber