Punto de vista de Kaelen
¿Y yo?
Había sido demasiado estúpido para ver cuánto pesaba su corona. Demasiado amargado lamiéndome mis propias heridas como para darme cuenta de que ella estaba sangrando a mi lado. Y, aun así, seguía en pie.
Me froté el pecho con jabón como si eso pudiera borrar la culpa. Lo arreglaría. La apoyaría como se merecía. No volvería a flaquear. Maldito sea antes de permitir que ese astuto demonio, Ignacio, arruine mi hogar de nuevo. Oh, el día que finalmente lo derrote.