Capítulo 8

Nat resopló sacando todo el aire de sus pulmones mientras guardó su móvil en la cartera elegante, que Lana le prestó. No pudo evitar mirar al cielo negro, tratando de sostener las lágrimas que se le acumularon en sus ojos por la pelea que acababa de tener con su hermana.

«¿Injusta?, ¿acaso ella se había vuelto loca? ¿Cómo podía llamarle injusta y degenerada por querer irse de su casa y renta

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Jacqueline GarciaCreo, que no va a fingir...
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