Sebastián
Hoy es mi divorcio de Diana. Solo falta que ambos firmemos un papel para poner fin a un matrimonio que duró poco. No culpo de esta repentina acción a la mujer que volvió a mi vida, Soraya. Ella no tiene la culpa. Mis sentimientos por Diana no eran tan fuertes como imaginaba.
La veo con su abultada barriga de nueve meses. Levanto mi cuerpo con la esperanza de tocar su vientre, pero cuando me doy cuenta, ella se aleja. Me humedezco los labios, me arde el pecho. No puedo permitir que Dia