**Capítulo 48**
**Punto de vista de Béthanie**
Aquella mañana, estaba sentada a la mesa de la cocina, con mi café aún caliente entre las manos, observando a mi hijo Ferdinand, quien por primera vez en varios días parecía preocupado y resignado al mismo tiempo. Tenía esa mirada oscura que conocía bien, la que delataba su frustración interior. Justo cuando iba a dar un sorbo, dejó su taza de repente, con el rostro tenso, y dijo:
—Mamá… sabes… he perdido un contrato.
Levanté la mirada, sorprendida