**Capítulo 37**
**Punto de vista de Elenie**
Ferdinand me llevó a la habitación contigua a su despacho y mi corazón latía con fuerza. El calor que crecía dentro de mí era a la vez dulce y ardiente. Sabía lo que iba a suceder, y en lugar de asustarme, me excitaba profundamente. Estaba loca por él, y veía en sus ojos el mismo deseo, el mismo amor sincero que yo sentía. No entendía por qué había ocultado sus sentimientos hasta ahora.
Se acercó a mí y sus labios rozaron mi cuello antes de encontrar