—No puedo creer que terminaras haciéndole una propuesta de negocios a Adam Sanders —soltó Sebastián.
Todos estaban con grandes ojeras, recostados y sentados con las piernas cruzadas encima de la cama de un cuerpo de Rossy. Todos sabían que era la peor habitación para trasnochar haciendo revisión al punto de equilibrio de la empresa, pero era lo que había en el momento.
—Eso se llama malgastar tiempo y saliva —opinó Rossy.
—Me dijo que lo iba a pensar —repliqué sin mucho ánimo, tecleaba a toda v