Mundo ficciónIniciar sesiónAquel almacén era inmenso, tuvimos que separarnos para poder buscar. Llegué a una puerta que parecía estar bajo llave, entonces le pedí a Joan que me ayudara a derribarla.
—A la cuenta de tres patearemos fuerte —dijo Joan.
—Está bien —respondí—. Uno, dos, tres.
La pateamos fuerte pero no abrió.
—Otra vez —dijo Joan—, intentemos patear con más fuerza. Uno, dos, tr







