Mundo ficciónIniciar sesiónEliminar los obstáculos
Rubén
Acaricie su piel sudada y mordí suavemente su cuello, aun seguíamos abrazados sobre aquel piso alfombrado y yo seguía con aquel deseo ardiente en mi sangre que me consumía, las palabras que había pronunciado eran totalmente ciertas, parecía que no me saciaba, que mientras más tenia de ella, más la deseaba. Era una enferma necesidad y ella tambi&e







