- ¡Ni la hace menos que nadie, Majestad! - Me sentí ofendida.
- No me avergüenzo de mi trabajo, Majestad. Realmente no nací en la realeza. Y tuve la desgracia de perder a mis padres a una edad temprana. Luché duro para llegar a donde estoy ahora: consejera de la futura Reina de Alpemburgo. Y estoy orgullosa del puesto que ocupo, así como del sueldo que recibo. Ser reina, rey, príncipe o princesa es un privilegio para pocos. Estadísticamente, nacer en la realeza es casi imposible. En otras palab