Capítulo 134

Cuando el viejo Chevette se estacionó frente a la casa, Antonela vio a Adam jugando en el patio mientras Fabricio lo vigilaba. Aquellas habían sido órdenes de Henrico: mientras ellos estuvieran en el funeral, debían vigilar al pequeño Adam para que nadie se atreviera a acercarse a él otra vez y secuestrarlo.

Los ojos de ella se llenaron de lágrimas. Antonela no soportaría vivir lejos de su hijo. El camino de vuelta a casa fue sile

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Imelda Aguirremmm aa que mensa las cosas estaban muy bien, dejaste que ese perro te besara y valió
Elda MarquezEste Gobernador no pierde el tiempo, y se aprovecha del momento en que Antonella está desconcertada .... debería mejor buscar a Dominic ella no tiene pareja y es hermosa y bella persona ...
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