Capítulo 36
Mi antigua casa
Ver la tristeza en los ojos de Emilio removió todas mis entrañas. Debía ser terrible para él vivir cada día solo, sin nadie que pudiera consolarlo en sus momentos más oscuros. Caminé un par de pasos detrás de él, mientras veía cómo la camioneta de mi esposo se marchaba a lo lejos. Mi teléfono dentro de mi bolso no dejaba de vibrar, así que decidí solo ignorarlo por el momento.
Cuando llegamos al estacionamiento de la empresa, Lino me abrió la puerta del copiloto para