Mundo ficciónIniciar sesiónUn año después…
Acomodé la corbata de mi esposo, y él me rodeó con sus manos a la altura de mi cintura. Hoy se veía mucho más guapo que antes, ya que se había dejado crecer un poco la barba.
Su mano se deslizó delicadamente por mi espalda baja. Una sonrisa nos conta







