Capítulo 6
La erección del señor Walker
«¡Esto no puede ser real!».
Intenté con todas mis fuerzas mantenerme firme ante mi posición profesional, pero no podía. Apreté con fuerza mis muslos internos, mientras que, a medida que pasaban los segundos, todas las facciones de mi rostro empezaban a descomponerse. Respiré profundo, cerré los ojos y volví a respirar cuando presentí que había llegado a mi límite.
«¡Me voy a reír en su cara!».
Mi estomago me dolió al pasar los segundos. Busqué la forma de