33. Todo sea por ti
Ibrahîm Farûq.
Mi cabeza no deja de dar vueltas, no deja de pensar en el sufrimiento que la hermosa chica tuvo que pasar. Ella no se merecía eso.
Siempre me ha mostrado una cara bondadosa llena de mucho amor y alegría cual repartir. Nunca me hubiera imaginado que alguien tan buena haya tenido un pasado tan duro y doloroso o que alguien tan alegre haya pasado por mucha tristeza.
Yo sabía que había sufrido, pero nunca pensé que de una manera tan destructiva, tan indigna, tan horrible.
Si algo as