51. Viejo amargado
Meredith
Ryker siguió con el beso, no me alejó de el, al contrario me acerco más a él, su manos grande y fuerte me tomo por la cintura, mi pecho pegado a su torso completamente sudado y desnudo, no me provocaba asco al contrario me hacía verlo muy atractivo, sentía que el tenia una vibra magnética qué le atraía hacia el, mi boca quería más de el y para el yo no era indiferente, no soy una niñita, puede que no sea tan madura pero se perfectamente lo que hago, se lo que un simple beso puede prov