Capítulo 34: Un grito de guerra y uno de amor.
—¡Que las mujeres y los niños huyan a las montañas! ¡Los demás, mantengan la barricada, debemos de resistir hasta que lleguen los refuerzos! —
El amanecer, se teñía de rojo en las fértiles tierras de los Fenrir. Un rugido generalizado que mesclaba la valentía y el horror, cimbraba los campos manchados de sangre que, antaño, habían visto varias guerras entre manadas por territorio.
—¡Lleven a los heridos a la mansión! —
Las hembras junto a los cachorros, habían escapado a duras penas buscando r