Capítulo 29: Una terrible mentira.
El canto de alguna ave, resonaba en cada rincón de la mansión durante esa mañana que recién comenzaba. Algunos débiles rayos de sol, se colaba entre las ventanas. Fuera, hacia demasiado frío, tanto que parecía entumecer el alma. Eufemia escuchaba a Jennifer hablando alegremente; le contaba de su novio humano al que deseaba estar viendo prontamente, pues, aunque él sabía perfectamente su condición de mestiza, no le había dicho exactamente a donde era que iría por petición de Ares.
—Es maravillos