Toc, toc, toc. –Ya había caído la noche cuando se escucharon los golpes en la puerta, Carmen fue a abrir y se encontró con la sonriente rubia de ojos verdes, hermana de Brooke, quien portaba una mochila y un bolso de mano.
–Buenas noches Carmen, ¡sorpresa!
–Buenas Barbarita, claro que es una sorpresa, ¿viniste solita?
–Sí, mi padre me llevó hasta el terminal de autobuses y al llegar aquí tome un taxi, todo bien y tranquilo. ¿Dónde está mi hermana?