Cap. 5 Supervisado por la loca de los gatos
Tú me llamas loca porque tengo muchos gatos. Yo te digo loco porque no tienes ninguno.
¡Qué noche! Cielos esas palabras hubiera dicho en otros tiempos después de una buena zamarreada con una mujer, pero sentía su estómago raro y la cabeza le dolía, se sentía un guiñapo de la vida y cuando se dio la vuelta, el gato lo miraba recostado en la almohada de junto:
—¡Ah!—grito.
Roger entró y lo vio arrinconado y al gato mirándolo apacible:
—El gato…
—Ya despertaste, ¿cómo te sientes?
—Raro—se cogió la