Cinco años han pasado desde la última vez que Ayden Emory vio por última vez a Arya Harley. Sabía que estudiaba en el extranjero, pero nunca dónde. Ella había hecho un contrato aparte para que nunca se le informara al millonario de su paradero. De nada servía revisar las redes, ella no estaba en ellas. De nada servía buscarla, es como si se hubiera desvanecido cuál espuma en el mar.
—Señorita Edwards, tiene una llamada por teléfono —anuncia su asistente en el umbral de su puerta—. Es de Mark Em