«Es la peor cena a la que he asistido» fueron las palabras que dijo Ayden nada más salir de la casa de su padre.
Arya siente que eso ha sido por causa de ella y aunque sube al auto siente como su corazón se va haciendo más y más pequeño.
—¿Todo bien? —pregunta Ayden al ingresar a su departamento.
La joven le mira acongojada, pero no dice más. Solo observa su rostro perfecto, tallado por los dioses del olimpo. Es tan jodidamente guapo que hace que su desprecio le duela más.
—Sí, buenas noches