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Luego de un momento de reflexión de todo lo acontecido con la amante, Anni se levantó de la silla, llevó la taza de té al fregadero y lo lavó para luego ponerlo a secar. El jefe directo de ella no se alejó con la excusa perfecta de que le mostraría parte de la zona en la que trabajaría, no obstante, la verdad detrás de eso es que la estaba protegiendo de la mujer que hace un momento la amenazó.
Anni tuvo la oportunidad de que le mostraran el área de fotocopiado y con mucha paciencia le enseñó