—Después del largo viaje de regreso, mi idea era instalarnos en la antigua casa que pertenecía a los Córdoba, después de todo es legalmente mía y era el lugar perfecto para llevar a cabo todo lo que tenía en mente, el sótano de esa casa contenía un cuanto de castigos muy bien escondido y protegido a prueba de sonidos, pero la lucha que Annelise tenía con los guardias me estaba sacando de casillas. Si no te calmas yo te calmo ¡Entiendes! Dije mirándola fijamente mientras alzaba su cabeza jalando