Mundo ficciónIniciar sesión—Déjamelo a mí muñeco. ─dijo luego de un guiño.
—Usted manda, mi reina. —Respondí con la mano en mi sien, en forma de saludo militar.Ella se sentó sobre mí y empezó con su increíble fellatio y yo que no sabía qué hacer, empecé a lamer su “clítoris y después pasaba mi lengua por sus labios para después introducirla en su ahora húmeda vagina”, puede que no sepa de sexo, pero conocía algunas partes erógenas de las mujeres al menos por cultura general, sus gemidos no se hicieron esperar,






