Por otra parte, Brigitte observaba a través de la puerta ligeramente abierta los movimientos de su hijo provocando que sonreía, ya que nunca pensó ver todas esas nuevas facetas en su pelinegro; lo cual la hacía feliz porque eso le demostraba que él había superado todos sus miedos que tenia de pequeño sobre aceptarse a sí mismo como omega.
Cerró la puerta con cuidado mientras se encaminaba a su propia habitación a descansar un poco, en eso empezó a sonar su teléfono indicándole que le llego un m