La luna brilla intensamente sobre el campamento de los Blackwood, iluminando los rostros tensos de mis guerreros, que se preparan para la batalla. Sin embargo, en mi corazón solo hay confusión y dolor. El ultimátum de Elijah resuena en mi mente como un eco incesante. Estoy atrapado entre dos mundos: mi manada, a quienes debo proteger, y Scarlett, a quien no puedo permitir que sufra.
Me encuentro en la cima de una colina, mirando hacia el bosque que oculta la fortaleza de Elijah.