Capítulo 61. El secuestro de una rebelde entregada.
Connelly.
Por mucho que pensé que eso estaba mal, por mucho que traté de decirle a mi traidor cuerpo que se controlara, de nada sirvió, y menos cuando mi mente comenzó a confundirse, aliándose a ese traidor, provocado por las sensaciones que esos labios me hacía sentir.
Hasta el momento que fui arrastrada por sus fuertes brazos, fuera del peligro que era esa trampa mortal en a la que yo voluntariamente me había introducido para salvar al bebe, creí tenerlo todo controlado, pero sólo hasta qu