No había razón para seguir insistiendo así que Athanasia acató las ordenes nuevamente.
-Señorita Athanasia, por ahora no puedo explicarle nada, usted no lo entendería. Todo hay un porque detrás de cada cambio.
- No me interesa saber porque me mude tan repentinamente a este departamento. No ver la cara de ese sujeto es ganancia para mí.
- Le he dicho que no se exprese así del amo.
- ¿Tengo porque tenerle miedo? Ni que fuera a matarme.
La manera despreocupada con la que Athanasia decía esas palab