No soy una novia rica.
El día de la cena llegó, yo daba gracias al cielo porque Jacqueline era el cliente más difícil que había tenido aunque creo que era solo para hacerme la vida imposible, bueno, no lo creo, así era.
Recibí las primeras llamadas de ella desde las seis de la mañana, las cuales ignoré porque estuve en el hotel hasta las dos de la tarde, me estaba cambiando cuando Jacob me abrazó.
–Te ves muy guapa –mencionó.
–Con mi uniforme –señalé –. Gracias igual.
–Desnuda también te ves mejor –sonrió y me bes