Isabela
Llevo meses obsesionada con las flores que quiero, el lugar perfecto, la ropa de la pequeña florista y sus hermanos, todo lo que tiene que ver con casarme con Sergio me causa tanta emoción, pero, lo que más ansío es ser su esposa. Mientras me pintan los pie veo el anillo en combinación con este color blanco perlado. Que me he puesto en las manos. Sonrío mientras pienso en que en unas horas seré la esposa del hombre de mis sueños.
—Isabela—me llama Priscila.
—Hola.
—Sí, hola porque