Isabela
Llegar al hospital fue una locura. Yo... no sé cómo hicieron los de seguridad, pero, después de casi una hora aguantándome la orina que no podía sacar de mi vejiga, llorar un poco, sentir calambres porque no podía orinar y de rogar al universo por un médico, un hospital, algún medicamento. Simplemente, lo lograron, llegamos al subterráneo del hospital sin ningún auto por detrás o cámara.
Sergio está llamando y no sé qué decirle.
Me consiguen una silla de ruegas y la enfermera me preg