Cooper me sonríe y esa sonrisa me irrita muchísimo. Me acerco a Damien y me pongo a su altura. Nuestra diferencia de tamaño era evidente mientras me miraba fijamente. Si Klaus no le hubiera sujetado de las manos, probablemente me habría acercado demasiado.
"¿Por qué sonríes, Cooper?". Le hundo la punta de una garra en el estómago, justo debajo del ombligo. La sonrisa desaparece y noto un destello de dolor en sus ojos.
"Lo he inyectado con lo mismo que inyectó a todos los demás". Me dice Klaus.