Klaus
“¿Por qué haces esto?”. Lo miro fijamente mientras él da pasos largos de un lado a otro. Todavía me sentía un poco mareado, pero era igual que cuando era niño y mis padres me tenían sellado. Solo estaba un poco más débil. Estaba bien, nada que no pudiera soportar.
“¿Siempre haces tantas preguntas?”, gruñe el hombre. No deja de mirar por la ventana de la vieja cabaña, como si supusiese que alguien nos sigue. Nadie sabía que había desaparecido, aunque solo sería cuestión de tiempo para que