”¿Así que es en ella en quien pensaste cuando te acostaste conmigo anoche?”, digo mientras desabrocho un botón.
“¿Por qué la necesitaría a ella cuando te tengo a ti?”, gruñe él.
Sus labios se encuentran con mi mandíbula y él no tarda en desabrochar el resto de los botones de mi camisa antes de abrirla. “Eres decidida. Sabes lo que quieres”, susurra él en mi oído. Su aliento caliente pasa por mi piel mientras sus dedos juegan con mis dolosamente duros pezones. “Y no tienes miedo de tomar lo que