Dane
Acurrucada en mis brazos, Neah apoya la mejilla en mi pecho mientras mis dedos recorren su espalda. El olor de nuestra sesión de sexo aún se percibe en la habitación.
Por mucho que hayamos discutido, ella no pudo resistirse a mí cuando empecé a fijarme en la marca de su cuello.
Durante un breve instante, su mente está en silencio. Parecía que hacía una eternidad que su mente no se movía a millones de kilómetros por segundo. Pensando demasiado, analizando demasiado.
Siento que sus pesta