Mundo de ficçãoIniciar sessãoKohaku enmudeció mirando a su hermana pequeña, y Akari tampoco pudo hacer alguna clase de movimientos, mientras enfrentaba esos ojos, que eran iguales a los suyos, y lo atravesaban como un taladro, uno lleno de dudas e impresión.
—Tú… no nos dijiste nunca que te gustaban los hombres —continuó hablando Matsuri ante el silencio de los demás—. ¿Por eso no trajiste a nadie a casa desde que mamá y papá m







