Mundo de ficçãoIniciar sessãoMinato miró a Akari, y luego llevó su cabeza de lado a lado, como un péndulo.
—Podría decirse que sí —contestó—. Nací con una salud muy débil que, por obra y gracia de Dios, se fortaleció después de que cumplí once años. —Comió otro poco de su cena. El cerdo no estaba tan picante como le gustaba.
»Aún ahora tengo que tomar suplementos y medicinas, porqu







