Punto de vista de Rosalie
No podía dormir.
No era nada inusual.
Me había acostumbrado a pasar horas desvelada después de que Lucy se durmiera. Era el momento del día en que ya no me quedaba nada por hacer, y todos los pensamientos que habían aguardado con paciencia mientras me mantenía ocupada exigían por fin mi atención.
Casi siempre lograba sobrellevarlo. Un poco de música, un libro, un boceto en la mesa de la cocina o un momento a solas, recostada en la oscuridad, respirando hasta sosegar la