Punto de vista de Rosalie
Lo sabía desde hacía dos semanas y tres días.
Llevaba la cuenta exacta porque enumeraba las jornadas de ese modo en que uno cuenta las cargas que soporta en soledad: marcaba el paso de cada día y notaba cómo el peso variaba con él. No se aligeraba. Las cosas importantes no pierden peso cuando eres el único que carga con ellas, sino que se vuelven más pesadas de un modo peculiar; una forma que nada tiene que ver con el asunto en sí, sino con el absoluto hecho de enfrent