Punto de vista de Aiden
—Dame un ejemplo.
—Hace dos semanas —contesté—, en una mañana difícil, me preguntó cómo estaba y lo primero que acudió a mi boca fue un «estoy bien». —Hice una pausa—. No lo dije. Le contesté: «Hoy la culpa pesa mucho». Eso fue todo. Me dijo «de acuerdo», me tendió un café y se sentó a la mesa.
—¿Y?
—Y nada —respondí—. Simplemente era la verdad. Y ella lo recibió sin actuar de una forma que me obligara a lidiar con su reacción. Luego desayunamos.
El doctor Garrett guardó