Punto de vista de Aiden
Estaba cayendo y, al mismo tiempo, ya había caído.
No era nada nuevo. Llevaba mucho tiempo haciéndolo: manejaba la situación con prudencia, guardaba una distancia estratégica y me convencía, a lo largo de siete años, de que ese control y ese distanciamiento eran por el bien de ella, cuando en realidad siempre habían sido por el mío.
La caída jamás se había detenido.
Tan solo ocurría a una distancia prudencial que nos permitía a los dos seguir funcionando.
Ya no quedaba n