Ava
Estaba muerta de cansancio y lo único que deseaba era sumergirme en una bañera antes de irme a dormir.
Llevábamos semanas planeando este banquete. Al principio se suponía que yo no iba a venir. Se suponía que iba a ser como siempre, donde Mary me representaba. Después de mi crisis en la cocina aquel día, decidí que era hora de dejar de esconderme.
Mary se emocionó cuando le dije que asistiría a la cena. Durante cinco años mi identidad había permanecido en secreto. No porque temiera que