Cuando Gabriel me dijo que visitaríamos a su familia durante su barbacoa semanal, no pensé que sería tan pronto.
Ayer fue un día agitado en la oficina. Estaba claro que Gabriel tenía un grupo de empleadas que querían un pedazo de él. Para ser honesta, no me importó. Él no podía evitar estar bueno. Lo que sí me molestaba eran algunas de las miradas de odio y celos que recibía de algunas de esas mujeres.
Si había pensado que Milly era la única que quería reclamar su lugar, bueno, me había equivo