La mujer estaba de espalda, hacía mi, y Gunner también. No tenía que preocuparme por Calvin porque parecía estar enamorado y prestaba atención a todo lo que la mujer decía, con una suave sonrisa en los labios.
Una vez más, esa sensación incómoda se hunde más en mí. ¿Por qué sentía que no podía respirar? Había un gran nudo en mi garganta.
Me concentro en ellos. No podía escuchar lo que decían porque estaban a unas mesas de mí, pero la paz y la felicidad que se reflejaban en el rostro de Calvin