” Sí, lo que dijo el tío Gabe... Mamá no huiría; ella está emocionada por casarse contigo de nuevo. Su felicidad es tan dulce que es suficiente para darle a alguien un subidón de azúcar”.
Él me mira con una sonrisa, una que es inquietantemente similar a la mía y a la de Gabe.
Estaba a punto de decir algo cuando comenzó la marcha nupcial. De pie, más erguido que una vara, miro hacia la entrada.
La primera en entrar es Corrine. El color que eligió se ve radiante, pero realmente no me importan e