El viaje no fue tan largo y, aparte de tener una pequeña charla aquí y allá, permanecimos en silencio. Por primera vez desde que tengo uso de razón, el silencio entre nosotros era confortable.
En las raras ocasiones en que íbamos juntos en el coche, Rowan hacía todo lo posible por ignorarme, mientras yo hacía lo mejor que podía para entablar una conversación con él. Eso siempre dejaba la atmósfera con una sensación incómoda y extraña.
“¿Por qué estás sonriendo?”. Le pido que cuando salga me ay