"Nunca es bueno cuando alguien empieza una oración así". Frunce el ceño mientras me mira fijamente. Era casi como si estuviera tratando de averiguar si hizo algo mal.
No digo nada. Primero, estaba tratando de bajar del subidón de excitación sexual. Segundo, aún no sabía cómo abordar el tema con él. Estaba haciendo mi mejor esfuerzo para poner mis pensamientos en orden.
"Ava, me estás asustando", dice, sorprendiéndome y haciéndome reír un poco.
"Nada te asusta".
Y era la maldita verdad. Nada